AMAZING GRACE

 

La abolición de la esclavitud. Esta corta frase que significa tanto es el tema de esta película inglesa.

Y tambien la vida de William Wilbeforce, un joven proveniente de una acaudalada familia, inteligente y culto, que desde su posición como miembro de Parlamento británico, logró que ese vergonzoso tráfico fuese abolido en Gran Bretaña (En Africa y Oriente Medio continua existiendo actualmente, gracias a caravanas de esclavistas islámicos).

Esta es la historia de su lucha, alentada y dirigida desde la Cámara de los Comunes por William Pitt, Primer Ministro conservador, ex-compañero de estudios de Williams y que apreciaba mejor que nadie la sensibilidad, la compasión y la bondad de Willbeforce.

A finales del siglo XVIII hubo una conjunción de influencias que provenían casi en su totalidad del mismo origen:

–   Por un lado Thomas Payne, británico, hijo de cuáqueros, autor de la Declaración de los Derechos del Hombre, pidiendo el fin de la esclavitud.

–  John Newton, antiguo marinero en barcos esclavistas que se hizo clérigo, renegó de su pasado, y conocía a Wilbeforce desde niño (John Newton sería el autor del himno que da nombre al film). En la película está interpretado por Albert Finney.

–  Y  por último, de nuevo los cuáqueros y la nueva iglesia anglicana, los metodistas, etc. que habían formado grupos que perseguían acabar con las injusticias e intentaban influir sobre los políticos.

La cinta es, además, una recreación sobre aquella época, las costumbres y la vida personal de William espléndidamente interpretado por Ioan Gruffudd, sus dudas, su lucha consigo mismo para decidirse a la vida política y a la empresa en que se embarcó, que presentía llena de sinsabores, el esfuerzo que todo ello le exigió dada su precaria salud….

(En la cinta se hace siempre referencia al tráfico desde Africa a Norteamérica, aunque no hay que olvidar que los mismos ciudadanos británicos podían caer en la esclavitud por deudas impagadas y ser deportados a las colonias, como muchos lo fueron)

Este film fue dirigido por Michael Apted y nos produce la sensación de ser algo más que una película comercial, algo en lo que el director y el guionista se hubieran involucrado personalmente.

Por último recordar unos versos de Walt Whitman, que aún en el año 1855, antes de la Guerra de Secesión, levantaba testimonio de la esclavitud:

“Soy el esclavo perseguido,
retrocedo amenazado por los dientes de los perros,
los insultos golpean a mis oidos que zumban,
y caen violentamente sobre mi cabeza los latigazos”
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