DENTRO DE LA MENTE NEOLÍTICA

 

David Lewis-Williams, catedrático emérito de la Universidad de Johannesburgo, especializado en Investigación del Arte Rupestre, que ha recibido el Premio Henry Breasted de la American Historial Association, y David Pearce, también investigador en el Instituto de Investigación del Arte Rupestre en Johannesburgo nos proponen una teoría casi transgresora sobre la revolución que supuso el paso de la humanidad de cazadores-recolectores a agricultores en su libro Dentro de la mente neolítica.

Esa revolución quizás sea la mayor que haya experimentado el ser humano hasta la fecha («el hombre estaría aún tratando de romper las cadenas que le unían al neolítico en el siglo XX«,  según dijo Teilhard de Chardin el famoso antropólogo y arqueólogo francés).

Los siguientes párrafos son una pequeña muestra de este apasionante volúmen.

 

El libro nos plantea esta pregunta:

«¿Por qué la agricultura?

Por una parte la agricultura parece una Buena Idea a los ojos de los occidentales, un avance hacia la civilización. Por otra parte podría apuntarse que las plantas y animales domésticos son más dados a sufrir catastróficas enfermedades y en cualquier caso, los granjeros trbajan más horas y más duro que los cazadores-recolectores. ¿Como podemos explicar entonces la «decisión» de los primeros granjeros?

En su mayor parte, la arqueología propone dos principios impulsores: el cambio climático y el crecimiento de las poblaciones.

O tambien:

– La domesticación hacía que la gente tuviera que recorrer distancias menores para encontrar animales o plantas comestibles.

– De modo que la gente domesticó plantas y animales para no tener que andar demasiado lejos.»

Pero en cambio, los autores nos dicen: «nosotros llegamos a sostener que, al menos en algunas épocas y lugares, la domesticación fue un accidente, una consecuencia de otras actividades·»

Estas actividades serían de carácter religioso, un estadio que sobrevendría tras un proceso de sofisticación del cerebro: la verdadera revolución habría tenido lugar a nivel de las neuronas.

«La experiencia religiosa, planteamos, es un conjunto de estados mentales creado por el funcionamiento del cerebro humano en condiciones tanto naturales como inducidas. En algunos contextos sociales la gente interpreta estas experiencias mentales como testimonios de la existencia de mundos cosmológicos y de seres sobrenaturales que pueden afectar a la vida material cotidiana, una idea central de las religiones imaginistas y doctrinales. En otras circunstancias más mundanas, la gente entiende las mismas experiencias no como algo sobrenatural, sino como una especie de fulgor estético. En algún punto intermedio entre la experiencia sobrenatural y la estética está la sensación de ser uno con el universo. Este estado ha sido denominado Ser Unitario Absoluto (en inglés AUB)… la gente en este estado siente que las fronteras entre ellos mismos y otros, incluyendo el propio mundo, caen. Las sensaciones de la exaltación religiosa, la calma y el AUB están conectados con el cerebro»

«La creencia religiosa procede, en primer lugar, de los intentos de codificar las experiencias religiosas en circunstancias sociales específicas. Como vemos, las experiencias mentales generadas neurológicamente que forman la base de la religión, resultan comunes para todo el mundo; cuando hablan de ellas, otros entienden de lo que hablan.»

Así pues, los hombres cazadores-recolectores del neolítico profundamente influidos por esas experiencias religiosas, las ritualizaron, creando lugares sagrados como el hallado en las excavaciones de Göbleki Tepe (Turquía) y que ha sido datado por la prueba del radiocarbono en unos 10.000 años de antiguedad:

«Göbleki Tepe (Turquía) se encuentra en una colina salpicada de piezas neolíticas de silex. En esa posición dominante, el arqueólogo Schmidt encontró al menos cuatro construcciones circulares excavadas en el lecho de piedra caliza, una característica que las dotó de un cierto carácter subterráneo y un cierto parecido con criptas»

Göbekli Tepe

 

 

«En el centro de cada cripta se habían levantado dos enormes estelas o pilares de piedra y hasta ocho pilares más en torno a la periferia de cada una….. Algunos de los pilares tienen hasta 2,4 m. de altura y pesan hasta 7 toneladas. Lo que resulta más impresionante: sobre estos pilares había imagenes talladas; entre ellas había jabalíes, gacelas, bóvidos salvajes, zorros, serpientes y pájaros. Ningún animal domesticado. Tampoco hay ninguna señal de animales o plantas domesticados en los depósitos. Estos hombres eran cazadores-recolectores aunque tenían una estructura social y económica compleja»

 

 

 

 

 

 

 

«A 30 km. al sur se encuentra Karacadag, las Montañas Negras. Los estudios filogenéticos de ADN han desmostrado que esta área ha sido el lugar de origen de la escaña cultivada. Por decirlo de manera más directa: Karacadag fue el lugar de origen del cereal domesticado y por tanto del Neolítico. Mithen* sugiere que el cambio a la domesticación se dio como resultado de las frecuentes actividades rituales y de construcción que tuvieron lugar en Göbekli Tepe, en nuestros términos, práctica religiosa. Se habría necesitado un gran número de personas, posiblemente contadas por cientos, para crear las construcciones y los pilares de Göbekli, y esto habría requerido la recolección y el procesado de mucho cereal slivestre para mantener a los trabajadores. Esta actividad habría provocado, con el tiempo, que el grano caído acabara por germinar, siendo recolectado de nuevo y convirtiéndose así en grano domesticado.»

 

 

Figura humana.

 

* Mithen, Profesor de Arqueología en Reino Unido.

 

 

 

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