HENRY ROUSSEAU

 

 

El año pasado se cumplieron cien años de la muerte de Henry Rousseau, pintor post-impresionista, de los llamados “primitivos”, que, si bien alcanzó el reconocimiento de los artistas de su época (fue alabado por Gauguin, Seurat, Matisse y más tarde incluso por el egocéntrico Picasso), nunca alcanzó el éxito económico; de hecho en los últimos años de su vida intentaba vender sus cuadros en las calles de París.

Pero, traslademonos por un momento al siglo XIX: la familia de Henry Rousseau no dispone de los medios económicos suficientes y él tiene que dejar los estudios comenzados. Ya se siente atraído por la música, el arte en general. Sin embargo tiene que desempeñar trabajos que nada tienen que ver con la faceta artística, está casado y tiene que ayudar a su madre viuda. Finalmente, logra entrar como funcionario de aduanas.

Le imaginamos realizando un trabajo rutinario, tedioso, encerrado quizás entre cuatro paredes, dejando volar su imaginación…. Comienza a pintar, no tiene formación académica pero qué importa: el talento suplirá esa carencia.

Al principio se inclina por temas y lugares inmediatos, conocidos: calles, retratos. Pero el Rousseau que nos interesa, el que impactará, está por llegar.

Habla con personas que han estado en regiones tropicales y sus descripciones alimentan su imaginación. Cuando visita el Jardín des Plantes se deja transportar a esos lugares exóticos, de vegetación exhuberante y sombría …

 

 

(La encantadora de serpientes)

 

 

 

Adentrándose en ese universo realizará sus fascinantes cuadros, que ignoran las leyes de la perspectiva pero inundan al espectador con las decenas de tonalidades de verde, desde el intenso al umbrío, naranjas, amarillos azafranados, índigos …

 

(The dream)

 

 

 

Rousseau pinta despacio, luchando con su falta de técnica, pero esas múltiples capas de pintura aportan profundidad, consiguen esos cielos crepusculares azul turquesa …

 

 

(Bosque tropical)

 

 

 

 

(The sleeping gipsy)

 

 

 

 

(Tigre sorprendido)

 

 

 

 

Fué quizás el primer pintor naif y dejó una obra que nos seduce por su carga de ensoñación y misterio, con imágenes que llegan hasta nuestro inconsciente.

 

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Una Respuesta a HENRY ROUSSEAU

  1. mercedes dijo:

    The sleeping Gipsy: una belleza que conmueve!

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