Charles Fort y “El libro de los condenados”

 

En la web oficial de la Universitat de Valencia aparece esta noticia.

“Un equipo internacional de científicos liderado por el IFIC observa por primera vez la ruptura de simetría en el tiempo

Una investigación liderada por el Instituto de Física Corpuscular (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universitat de València), en el Parc Científic de la institución, ha obtenido evidencias de la ruptura de la simetría en el tiempo en las leyes de la Física. Se trata de un hallazgo crucial para la Física, realizado por la colaboración internacional BABAR, del laboratorio SLAC (Stanford Linear Accelerator Center, de sus siglas en inglés) del Departamento de Energía de Estados Unidos en la Universidad de Stanford (California). El descubrimiento se publica esta semana en la revista ‘Physical Review Letters’.

El tiempo discurre inexorablemente. En la historia del universo y en los sistemas complejos, la evolución temporal está asociada al aumento de entropía. Dicho de otro modo, con el paso del tiempo, el desorden siempre crece a partir de una situación inicial más ordenada.”

 

Los actuales descubrimientos y otros futuros  nos acercan a un escritor que nació en el siglo XIX pero que corresponde por derecho propio al XXI: Charles Fort.

Charles Fort (Nueva York 1874-1932), investigador de lo inexplicable, visitaba la Biblioteca Pública de la Quinta Avenida donde consultaba periódicos y publicaciones de todas partes del mundo en busca de sucesos no explicados que rayaban en lo fantástico e irracional, cuando no en lo absurdo.

Preparó miles de fichas, clasificó estas noticias en categorías y vertió las más significativas en un volúmen que tituló  El libro de los condenados.  Usó la denominacion de “condenado” para designar aquellos sucesos o hechos inexplicables que la ciencia oficial había excluído o condenado por considerarlos inadmisibles .

Fort -un outsider que por un lado se situaba al márgen de la rígida comunidad científica de su época y por otro suscitaba un enorme interés hasta el punto que un grupo de intelectuales fundaron en Inglaterra la Sociedad Charles Fort-,  elaboró su propia teoría del Universo:

“Estimo que el estado común y absurdamente denominado <existencia< es una corriente, una onda o pasaje de la negatividad a la positidad, y el intermediario entre las dos”

“La Verdad es otro nombre del estado positivo. Los sabios que creían buscar la Verdad no buscaban más que verdades astronómicas, químicas y biológicas. Pero la Verdad es aquello después de lo cual no existe ya nada más.

Por Verdad designo lo Universal.

Los químicos han buscado lo verdadero o lo real, y han fracasado siempre a causa de las relaciones exteriores a la química: nunca ha sido descubierta una ley química sin excepciones, pues la química es un continuo con la astronomía, y la física, y la biología. Si el Sol cambiara de posición con respecto a la tierra y la humanidad pudiera sobrevivir a ello, nuestrs fórmulas químicas no significarían absolutamente nada: sería el nacimiento de una nueva química”

“Toda nuestra <existencia> es una tentativa de lo relativo hacia lo absoluto o de lo local hacia lo universal”

“Nadie ha podido jamás definir la electricidad, ya que la electricidad no es nada si se la distingue positivamente del calor o del magnetismo. Los metafísicos, los teólogos y los biólogos han intentado definr la vida. Han fracasado porque en el sentido positivo no hay nada que definir, no hay un sólo fenómeno de la vida que no se manfieste, a cualquier grado que sea, en la química, el magnetismo o los desplazameintos astronómicos”

 “Todo hombre que trabaja por la estabilidad bajo sus diversos nombres de <permanencia>, de <supervivencia> o de <duración>, tiende a localizar en alguna cosa un estado que sólo es realizable en lo universal) (o sea en el Todo)”

Para Fort solo lo universal, es decir el universo entero con todo aquello que comprende en su interior, era independiente y completo en sí mismo y no recibía influencias exteriores a él.

Por ende, todo lo que estaba dentro del universo formaba un continuo, una acción-reacción, la fusión de unos fenómenos con otros sin una frontera real entre ellos. Como vemos, una concepción plenamente actual del cosmos que nos recuerda a la teoría de las cuerdas y la física cuántica.

Podríamos decir que Fort elaboró una teoría genial a partir lo que hoy consideramos sucesos naturales: lluvias negras, caídas de toda suerte de substancias extrañas desde el firmamento, fenómenos celestes  … Sucesos que entonces no tenían explicación pero que actualmente se consideran más o menos científicamente esclarecidos.

La parte más interesante del libro es un tema que aún hoy en día es objeto de controversia: el avistamiento de naves u objetos voladores no identificados y que no se ajustaban a las características de meteoritos y piedras caídas del cielo. Las descripciones que ofrece de dichos avistamientos son similares a las que siguen dándose en la actualidad y, como entonces, son eventos misteriosos, o “sucesos forteanos” como se les llama en su honor y en los que se incluirían también los saltos espacio-temporales.

 

* Como precursor de la ufología, en su honor se creó en 1973 la revista Fortean Times dedicada a los sucesos extraños.

 

 

 

 

 

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