Los teatros tradicionales japoneses Noh y Kabuki : “La puerta del infierno” y “Las hierbas errantes”

 

El teatro clásico japonés se desarrolló a través de dos movimientos o estilos: el  Noh y el Kabuki .

Ambos alcanzan esplendor a partir del siglo XVII. El teatro Noh se podría definir como una mezcla entre opera y drama histórico, de gran riqueza visual, lenguaje culto y refinado en un escenario que tan solo es un cuadrado de madera elevado, donde los personajes llevan máscaras, ricos vestidos y telas, y se mueven con lentitud y elegancia. Iba dirigido a las clases altas, aunque más tarde fue evolucionando para hacerse accesible al público, convirtiendose en un elemento representativo de la cultura tradicional japonesa.

El Kabuki emergió en sus comienzos, hacia 1600, como un teatro de índole popular, con farsas cómicas, a veces subidas de tono y también con parte cantada y danzas, acompañadas por instrumentos tradicionales, representado dramas amorosos y leyendas. La palabra Kabuki querría decir algo así como teatro extraño, inesperado. Posteriormente, se fué puliendo, ganando en sofisticación con actores maquillados de forma extrema, portando máscaras en algunos casos, con movimientos casi rituales; el cambio de personajes y de acción se hace en una esquina del escenario, por ayudantes vestidos de negro, invisibles. Los actores acceden a las tablas por un estrecho camino entre el público. Quizá por guardar más afinidades con la sensibilidad moderna, el teatro Noh se considera la representación más pura de la cultura japonesa, la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Era inevitable que con el advenimiento del cine (que contó con grandes directores desde los años 20 en Japón), estos elementos tradicionales dramáticos se incorporaran al nuevo arte, fundiéndose con él en sus primeros años.

Kenji Mizoguchi y Yasujiro Ozu fueron los dos mejores directores de cine clásico japonés.

Mizoguchi realizó películas que podían encuadrarse dentro de los dos estilos de teatro: “Vida de O-Haru, mujer galante”, “Los amantes crucificados”, “La emperatriz Yang Kwei Fei”, etc.

Quiero destacar sin embargo, a otro director menos famoso, Teinosuke Kinugasa, que en 1953 realizó la que para mí es una fiel puesta en escena de teatro Noh: La puerta del infierno

 

Este film recoge una historia heroica, rozando con la leyenda:

En 1350, un clan asalta el palacio e intenta matar a la familia real. Una dama se hace pasar por uno de los familiares del emperador y con ayuda de un samurai logra salvarles. El samurai solicita la mano de esta dama sin saber que ya está casada. El nombre de la película se debe a una puerta que estaba situada en una encrucijada, relacionada con los ajusticiamientos.

Todo en esta historia pretende mostrarnos la tradición de ese teatro aristócratico: desde los delicados trajes de colores increibles como nunca he visto en la pantalla, hasta la belleza de los movimientos y las actitudes, que sirven de contrapunto a las pasiones y la crueldad.

 

La bella Machiko Kyo da vida a la protagonista en esta cinta no tan famosa como merecería.

 

 

 

 

Por otro lado, Yasujiro Ozu filmó en 1959 la película “Las hierbas errantes”, otra joya escondida de esa filmografía.

El título hace alusión a una compañía de teatro Kabuki que en los años 50 recorre pequeñas ciudades y poblaciones de Japón queriendo simbolizar la vida deambulante de los actores que nunca se detienen lo suficiente para echar raices. La historia comienza cuando el director del grupo les lleva a trabajar unos días a un pueblo insignificante; todos se preguntan el motivo de esa decisión: apenas podrán cubrir los gastos. Lo que ellos desconocen es que veinte años atrás el ya veterano actor vivió allí una historia de amor.

 

 

Y como telón de fondo, los hábitos y rituales de las representaciones, la preparación, el maquillaje, las relaciones entre los miembros de la compañía.

 

 

Una película interesante, con buen ritmo, llena de humanidad que nos muestra sentimientos universales; una vez más, los actores vistos desde las bambalinas, en las que Yasujiro Ozu nos introduce como espectadores privilegidados.

 

Esta entrada fue publicada en Arte, cine. Guarda el enlace permanente.

Una Respuesta a Los teatros tradicionales japoneses Noh y Kabuki : “La puerta del infierno” y “Las hierbas errantes”

  1. Raúl Arechavala dijo:

    Muy buena página. Gracias. Raúl Arechavala

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *