La colina de los sueños. Arthur Machen

 

Unos párrafos de Arthur Machen, para los que no pueden evitar soñar, escaparse de su entorno y dejar vagar su imaginación por mundos imaginarios…

 

Y para los que gustan de pasear, deambulando por paisajes y calles desconocidas, descubriendo rincones originales, extraños o que surgen ante nuestra vista con una apariencia singular y única:

 

 

La colina de los sueños

 

” … El trayecto era agradable por el camino solemne y fragante, con súbitas perspectivas de campo borroso, y el vago misterio de la noche oscureciendo los prados y las masas de árboles. Un aire cálido soplaba a ráfagas, impregnado de perfume de reinas de los prados que crecían junto al arroyo; de vez en cuando una abeja o un coleóptero volaban en lo alto, de regreso, produciendo una nota profunda como de un órgano lejano, y del lindero del bosque llegaba el “Boh-uu, boh-uu” de los búhos, extraño sonido que se mezclaba con el aleteo y castañeteo de los chotacabras en los helechos.

La luna navegaba entre velos de tenues nubes, y colgaba en el aire como una linterna espléndida y dorada; y, engastados en el seto oscuro, aparecían los minúsculos fuegos verdes de las luciérnagas. Siguió andando despacio, cuesta arriba, bebiendo en la religión del paisaje, y pensando que el campo, de noche, era tan místico y maravilloso como una catedral en la penumbra.”

………………….

………………….

 

“Sin embargo, aunque salía a la calle con tan buenos propósitos, le era difícil resistir un influjo que parecía provenir de fuera y de dentro. Lucian no lo sabía, pero en todas partes se hablaba de la gran helada, de la espesa niebla que cubría Londres y volvía tenebrosas y terribles sus calles, de extraños pájaros que venían a posarse en las ventanas de las plazas silenciosas. 

El Támesis discurría oscuro, arrastrando placas de hielo; y vistas sus aguas negras desde los puentes, era como un rio de cuento nórdico. Para Lucian, todo parecía místico, de la misma sustancia que sus fantásticos pensamientos. Rara vez hojeaba un periódico, y no seguía día a día las variaciones del termómetro, las noticias acerca de los deportes sobre hielo, de los coches que cruzaban el río en Hampton, de que se patinaba en los pantanos, por lo que los caminos de hierro, el sitiado silencio y los gruesos pliegues de la niebla parecían asombrosos como un cuadro, imponentes, tremendos. No podía asomarse a contemplar una vulgar calle de barrio, oscura y neblinosa, ni pensar en los habitantes trabajando o sentados alegremente, comiendo nueces junto a sus chimeneas: delante tenía la vista de una calle gris evanescente, de casas borrosas, todas vacías y abandonadas; y el silencio parecía eterno. Y cuando salía y cruzaba calle tras calle, todas completamente desiertas, y vagas siluetas de edificios que surgían un instante para desaparecer a continuación, le parecía com si se hubiese perdido en una ciudad víctima de una inconcebible maldición, como si vagase solo por lugares donde en otro tiempo habían vivido miles y miles de personas: una ciudad grande como Babilonia, terrible como Roma, maravillosa como la perdida Atlántida, situada en medio de un desierto de blancura, rodeada de áridos parajes. Era imposible escapar de ella; si se escabullía por entre los setos y llegaba más allá de las charcas heladas, se encontraba con un apretado frente de rocas que semejaba un ejército, y allá lejos se perdían en la oscuridad de la noche como una muralla fabulosa, guardadora de un imperio del inmenso y brumoso Oriente. O imaginaba, en ese medio deformante de la niebla que cambia todas las cosas, que caminaba por una llanura infinita y desolada, abandonada hacía siglos, pero cercada de dólmenes y menhires que se alzaban, gigantescos y terribles, a su alrededor. Todo Londres era un templo gris de espantoso rito, formado por círculos concéntricos de piedras mágicas que rodeaban algún lugar central; y cada círculo suponía una iniciación, y cada iniciación, una pena eterna…..”

 

 

 

 

 

 

 

Esta entrada fue publicada en Literatura. Guarda el enlace permanente.

2 Respuestas a La colina de los sueños. Arthur Machen

  1. Algoritzmi dijo:

    Hola, los pasajes son maravillosos, me fascina esta novela; en el país en que vivo no se la puede conseguir…me pregunta si querría usted hacer algún cambio por algún scan inédito de algún libro mío, si es que tiene La Colina de los Sueños. ¿ Qué le parece ? Intento conseguir el libro pero no doy pie con bola…

    • Lydia dijo:

      Hola, pues desafortunadamente no tengo el libro. Posiblemente lo pueda comprar a través de internet e incluso de segunda mano a buen precio, si no lo tienen en las bibliotécas públicas. Yo también creo que es una narración maravillosa y que Machen no está lo valorado que debería.
      Un cordial saludo.
      lydia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*