LAS ZAPATILLAS ROJAS: De Andersen a Diaghilev.

 

 

Este fascinante film que nos traslada al mundo de la danza -disciplina, sacrificio, belleza- , reúne tres historias en una sola: el ballet que da nombre a la película y que está basado en un cuento de Hans Christian Andersen, el drama de la primera bailarina del ballet que ve protagonizarse en su propia vida el cuento y, además, la historia de Serguei Diaghilev, director de los Ballets Rusos.

Michael Powell y Emeric Pressburger en el guión, producción y dirección, fueron los artífices de esta rara joya.

En la película, la protagonista de la historia es una bailarina que está empezando pero que posee todas aquellas cualidades de una prima ballerina: es grácil, etérea, esbelta, flexible. Lermontov, el gran empresario de ballet la conoce y la lleva a su compañía. Conocerá el triunfo bailando el ballet basado en el cuento (zapatillas mágicas que bailan y bailan). Pero, cuando más tarde desee apartarse de la danza, sufrirá una especie de hechizo como la heroina de ficción, que le impedirá hacerlo.

El personaje de Lermontov interpretado por Anton Walbrok es, como Diaghilev, creativo, innovador, intelectual, poniendo en escena nuevos ballets y buscando nuevos talentos. Pero, al igual que él, también dominante, de carácter tempestuoso, absoluto y posesivo.

Vicky, la bailarina, interpretada por Moira Shearer la gran danzarina, da un toque irreal con su cabellera color fuego y la calidad transparente de su piel. Cuando Robert Helpman, su pareja en el ballet la eleva, parece volar.

Son de destacar las escenas de los ensayos de la compañia por su sensación de autenticidad, el ambiente, la belleza y delicadeza del vestuario y la presencia del gran Léonid Massine, bailarín y coreógrafo.

En la vida real, Diaghilev conoció a Diana Gould, una prometedora bailarina y la contrató cuando ella tenía 17 años. Pudiera haberse desarrollado una historia muy parecida pero Diaghilev murió cuando ella se iba a incorporar a la compañia.

Para Serguei sus espectáculos de ballet lo eran todo y mantuvo relaciones tormentosas con varios de sus artistas, unas veces por motivos profesionales o por motivos emocionales, como en el caso de Nijinski.

Serguei Diaghilev

Diana Gould

Ballets Rusos de Diaghilev – Nijinski y Paulova

Esta entrada fue publicada en cine. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *