MI MADRE . Teresa Echeverría

 

 

Nada más llegar, la busco entre los demás ancianos, con ansia de saber si hoy será un buen día para ella. La veo enseguida, con su pelito de dulce de azúcar, sus ojos de trozos de cielo, y su sonrisa pintada de ternura. Me acerco rápidamente y la abrazo, con cuidado de no dañar ese pequeño estuche, que parece su cuerpo, de huesos de pajarillo.

Su voz suave de nonagenaria, se pierde en confidencias, en sueños de cucarachas forzudas que mueven la lámpara de su habitación, en aceptar la proposición de matrimonio de un  médico libio, viajero del espacio y que vive anclado en algún lugar de su mente. De pronto se duerme y la tomo la mano, la acaricio la mejilla; sonríe. Está lejos, recibiendo visitas de hermanos y padres que ya no existen, y noto su corazón ronroneando, como un sabio y viejo reloj.

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2 Respuestas a MI MADRE . Teresa Echeverría

  1. Gema dijo:

    Que hermosa manera de describir con dulzura la vejez y el amor hacia las madres.

  2. mercedes dijo:

    un relato precioso!!!!

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