Un poema de Natsume Soseki

En la fragancia de este incienso en el que me consumo,
cuando estoy fatigado, aparentemente,
tu alma aparece en el humo que se retuerce y gira
de amor correspondido. Desdichado, desdichado de mí.
Quién en un mundo tan agrio como éste
no anhelaría en la niebla de sus anhelos
el fuego de uno de tus apasionados besos.
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