POEMAS. Emily Dickinson

No hay que ser una estancia – para estar encantado –
No hay que ser una casa –
Los corredores del cerebro – exceden
El lugar material

Sobrevivimos al amor, como a otras cosas
Y en el cajón lo guardamos
Hasta que toma un aire antiguo
Como trajes usados por los Grandes Señores

La mariposa tiene
muy poca simpatía
Aunque se la mencione de forma favorable
En la Entomología;
Porque viaja libremente
Y con ropa adecuada
Los circunspectos aseguran
Que es una disoluta
Un tipo peludo, sin pies,
¡Y sin embargo corre mucho!
¡De terciopelo es su semblante,
Y su cutis es pardo
¡Habita a veces en la hierba!
En una rama , a veces
desde la que desciende todo felpa
sobre el que pasa!
Todo esto en verano.
Pero cuando los vientos a las Gentes del Bosque alarman,
Toma la residencia de terciopelo
¡Y se deleita cosiendo la seda!
¡Luego, más delicado que una Dama,
Emerge en primavera!
¡Con una pluma en cada hombro!
¡Apenas lo reconoceríais!
Esta entrada fue publicada en Poesia. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*