{"id":1943,"date":"2011-08-18T08:35:37","date_gmt":"2011-08-18T08:35:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.davidzuker.com\/wikilydia\/?p=1943"},"modified":"2012-01-10T10:20:43","modified_gmt":"2012-01-10T10:20:43","slug":"la-sirena-giuseppe-tomasi-di-lampedusa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.davidzuker.com\/wikilydia\/2011\/08\/18\/la-sirena-giuseppe-tomasi-di-lampedusa\/","title":{"rendered":"LA SIRENA. Giuseppe Tomasi di Lampedusa"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000080;\">Esta historia forma parte de un delicioso libro llamado \u00abRelatos\u00bb. En \u00e9l, Lampedusa deja volar su imaginaci\u00f3n y recrea el mundo medit\u00e9rraneo encarnado en Sicilia: sus colores, sabores, sus tradiciones, sus mitos y sus gorgonas, bien a trav\u00e9s de precisosos cuentos como el que da nombre o a trav\u00e9s de unos cap\u00edtulos en los que recrea su infancia en la villa de Sta Margherita, un lugar ya descrito en su magistral novela El Gatopardo.<!--more--><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000080;\">En este p\u00e1rrafo del cuento, el Senador La Ciura a\u00f1oso profesor de helen\u00edstica, le habla al joven Paolo Corb\u00e8ra de <em>Ligeia<\/em>, una sirena, un ser fant\u00e1stico con el cual lleg\u00f3 a vivir en su juventud una historia de amor:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #000080;\"><a href=\"http:\/\/www.davidzuker.com\/wikilydia\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/2341229660_f34d772e4f.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1945\" title=\"2341229660_f34d772e4f\" src=\"http:\/\/www.davidzuker.com\/wikilydia\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/2341229660_f34d772e4f-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"http:\/\/www.davidzuker.com\/wikilydia\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/2341229660_f34d772e4f-300x225.jpg 300w, http:\/\/www.davidzuker.com\/wikilydia\/wp-content\/uploads\/2011\/08\/2341229660_f34d772e4f.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #2323dc;\"><em>\u00bb &#8230;Ya te lo he dicho, Corb\u00e8ra: era un animal, pero al mismo tiempo tambi\u00e9n era una Inmortal, y es una pena que resulte imposible expresar con palabras esa s\u00edntesis como, con absoluta simplicidad, la expresaba ella continuamente con su cuerpo. No s\u00f3lo porque en el acto carnal manifestaba un regocijo y una delicadeza opuestos al m\u00edsero frenes\u00ed animal, sino porque tambi\u00e9n sus palabras ten\u00edan esa poderosa eficacia inmediata que s\u00f3lo he encontrado en algunos, poqu\u00edsimos, grandes poetas.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #2323dc;\"><em>No en vano era hija de Cal\u00edope: aunque ajena a toda cultura, ignorante de toda sabidur\u00eda, reacia a cualquier barrera moral, Ligea pertenec\u00eda, sin embargo, a la fuente de toda cultura, de todo saber, de toda \u00e9tica, y sab\u00eda expresar sus superioridad innata con un lenguaje a la vez \u00e1spero y bello. \u00abSoy todo porque s\u00f3lo soy corriente de vida, carezco de accidentes; soy inmortal porque en m\u00ed confluyen todas las muertes, desde la de la merluza que acaba de morir hasta la de Zeus, y reunidas en m\u00ed se transforman otra vez en vida, una vida ya no individual y determinada, sino total y, por tanto, libre\u00bb. Y a\u00f1ad\u00eda: \u00abEres joven y bello; deber\u00edas seguirme ahora al mar y te librar\u00edas de los dolores, de la vejez; vendr\u00edas a mi morada, bajo los alt\u00edsimos montes de aguas inm\u00f3viles y oscuras, donde todo es silenciosa quietud, tan natural que quien la posee ni siquiera la percibe. Yo te he amado y, recuerda, cuando est\u00e9s cansado, cuando ya no puedas m\u00e1s, s\u00f3lo tendr\u00e1s que asomarte al mar y llamarme: yo siempre estar\u00e9 all\u00ed, porque estoy en todas partes, y tu anhelo de sue\u00f1o ser\u00e1 satisfecho\u00bb<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #2323dc;\"><em>Me contaba c\u00f3mo era su vida bajo el mar, me hablaba de los barbudos Tritones, de las glaucas grutas, pero me dec\u00eda tambi\u00e9n que \u00e9sas eran vanas apariencias y que la verdad estaba mucho m\u00e1s al fondo, en el ciego y mudo palacio de aguas informes, eternas, sin resplandores, sin murmullos.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #2323dc;\"><em>Cierta vez me dijo que estar\u00eda ausente mucho tiempo, hasta la noche del d\u00eda siguiente. \u00abTengo que ir lejos, hasta el sitio donde s\u00e9 que encontrar\u00e9 un regalo para t\u00ed\u00bb.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #2323dc;\"><em>Volvi\u00f3, en efecto, con una espl\u00e9ndida rama de coral, purp\u00farea e incrustad de conchas y mohos marinos. Durante mucho tiempo conserv\u00e9 esa rama en un caj\u00f3n, y cada noche besaba los sitios en que recordaba que se hab\u00edan posado los dedos de la Indiferente, es decir, la Bienhechora. <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #2323dc;\"><em>Tambi\u00e9n me hablaba de los no poco amantes humanos que hab\u00eda tenido durante su milenaria adolescencia: pescadores y marineros griegos, sicilianos, \u00e1rabes, capriotas, y tambi\u00e9n algunos na\u00fafragos, que hab\u00eda encontrado a la deriva sobre restos semihundidos, y a quienes se les hab\u00eda aparecida por un instante entre los rel\u00e1mpagos de la borrasca para convertir en placer su \u00faltimo estertor.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #2323dc;\"><em>&#8230;&#8230;<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #2323dc;\"><em>Aquellas semanas de pleno verano transcurrieron con la rapidez de una sola ma\u00f1ana; y cuando pasaron me di cuenta de que, en realidad hab\u00eda vivido siglos. Aquella muchachita lasciva, aquella cruel fierecilla, tambi\u00e9n hab\u00eda sido una Madre muy sabia que con su sola presencia hab\u00eda desarraigado creencias, disipado metaf\u00edsicas; con sus dedos fr\u00e1giles me hab\u00eda mostrado el camino hacia el verdadero eterno reposo, y tambien hacia un ascetismo de vida, debido no a la renuncia sino a la imposibilidad de aceptar otros placeres inferiores. Seguro que no ser\u00e9 yo el segundo en desoir su llamada, no rechazar\u00e9 esa especie de Gracia pagana que me ha sido concedida.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #2323dc;\"><em>Por su propia violencia, aquel verano acab\u00f3 pronto. Poco despu\u00e9s del veinte de agosto empezaron a aparecer las primeras, t\u00edmidas nubes, cayeron algunas gotas aisladas, tibias como sangre. Las noches fueron una sola sucesi\u00f3n, en el lejano horizonte, de lentos, mudos rel\u00e1mpagos que se concatenaban entre s\u00ed como los pensamientos de un dios. Por la ma\u00f1ana, el mar color de t\u00f3rtola se lamentaba por sus secretas cuitas, y por la noche se encrespaba, aunque no se percibiera brisa alguna, en una escala de grises humo, grises acero, grises perla, todos muy suaves y m\u00e1s amables que el esplendor de antes. Lejan\u00edsimos jirones de niebla rozaban las aguas: quiz\u00e1 en las costas griegas ya llov\u00eda. Tambi\u00e9n el humor de Ligea mutaba del esplendor a la amabilidad del gris. Pasaba m\u00e1s tiempo callada, durante horas permanec\u00eda tendida sobre un escollo mirando el horizonte ahora inquieto, se alejaba poco. \u00abQuiero quedarme aqu\u00ed contigo; si me alejase de la costa, mis compa\u00f1ero marinos no me dejar\u00edan volver. \u00bfLos oyes? Me llaman. Hacen sonar sus conchas, llaman a Ligea para las fiestas de la tempestad\u00bb<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Esta historia forma parte de un delicioso libro llamado \u00abRelatos\u00bb. 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